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Miscelánea Nro. 45: "El Rector Lucero (1814-1878) Eminente universitario y organizador de la independencia de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba"

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En la vida de las instituciones dos son las circunstancias que mueven el sentido de su progreso, llevando a ellas el exponente de su máximo y de su mínimo adelanto: el ambiente o clima que las rodea y los hombres que las templan.

En los tres siglos y medio que la Universidad Nacional de Córdoba ha dado a la cultura de América, muchas han sido las épocas en que las exigencias de la hora no encontraron al maestro que la condujera con la firmeza y elevación que el momento requería. La observación atenta de los fenómenos culturales y sociales de las diversas etapas demuestra que ellos hacen posible, a veces, la renuencia al aludido progreso, sobre todo, si no aceptamos como precepto fundamental el sosegado estado de los espíritus.

Entre nosotros se dio el hecho auspicioso de que, precisamente, a partir del segundo año de la segunda mitad del siglo pasado, se inicia un ciclo de promisorio porvenir. Se había formado ese clima y se daban poco a poco los primeros pasos hacia una brillante carrera de progresos ininterrumpidos. Se sumaron las voluntades para dar al país y a sus institutos educacionales, los más prístino de los esfuerzos de nuestros ilustres gobernantes.

Adelantaban los años de la década del 70. Los progresos intelectuales más puros estaban cubiertos y protegidos por los dos presidentes de más relevante ejecutoria en el campo de la educación nacional: Sarmiento y Avellaneda.

Es en aquel momento que aparece la singular figura de Lucero como complemento indispensable del resurgimiento de la vieja Universidad de San Carlos. Con él entra la Universidad en el conjunto armónico fijado por el diapasón que vibraron ambos presidentes.

Venía templado en el fuego de las luchas civiles y en la ardua tarea de la organización nacional. De ser un puntal en el gobierno de Paraná, dando a Urquiza en el parlamento y la justicia, uno de los más firmes apoyos, vuelve a ésta, su provincia, para continuar la vocación de maestro. Afincado difinitivamente hasta su muerte, dedica sus afanes exclusivamente a la legislatura provincial y sobre todo, a esta Universidad.


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Última modificación 21-03-2007- 10:05
 

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