Miscelánea Nro. 30: "La riqueza de las iglesias cristianas en bibliotecas al sobrevenir la Segunda Guerra Mundial. Primera Parte: Las órdenes católicas del viejo mundo"
Introducción
Al enterarme el año pasado de los destrozos que la actual conflagración mundial estaba ocasionando en el Viejo Mundo a establecimientos culturales, inclusive bibiotecas públicas, me decidí a realizar mi idea, la que concebí mucho tiempo antes, de establecer la riqueza de las Iglesias Cristianas en bibliotecas.
Fijé como primer objetivo la consideración de las bibliotecas de la Iglesia Católica, por ser la Iglesia más rica en libros en el mundo, concediendo el primer lugar a las bibliotecas (con más de cinco mil volúmenes cada una) que en el año 1939 pertenecían a órdenes religiosas, en mérito de la antigüedad de las mismas. La falta de una serie de datos referentes a las pocas bibliotecas extraeuropeas me obligó a excluir a éstas del presente trabajo. Esta laguna importa poco por circunscribirse la riqueza de las órdenes religiosas católicas en bibliotecas, a Europa, especialmente a Europa Central, en su casi totalidad.
La presente publicación consta de dos partes. En la primera considéranse los contenidos de volúmenes impresos de las bibliotecas. La segunda, que es la menor, trata de las colecciones de libros escritos a mano guardadas en las respectivas bibliotecas. La primera parte incluye además un capítulo que se refiere a la riqueza de las bibliotecas en incunables. La mayor parte de los manuscritos o códices conservados en las bibliotecas fueron ejecutados durante la Edad Media. La mayoría de los libros fueron impresos en los siglos XV-XVIII.
Como obras de consulta me prestaron servicio varias, especialmente el anuario científico "Minerva" (Berlín) y el "Index Generalis" (París).
En el presente trabajo me aparté de mi costumbre habitual de nombrar las instituciones (sociedades, bibliotecas, etc.) en su idioma original. Ahora los hago figurar con su nombre vertido al Castellano.
Quiero observar que la importancia o riqueza de una biblioteca no se funda solamente en la gran cantidad de sus volúmenes sino también en la calidad y la antigüedad de los mismos.
La congregación religiosa más rica del mundo en libros impresos y escritos a mano, es la Orden de los Benedictinos.
La próxima entrega de mi obra tratará de las bibliotecas de las instituciones eclesiásticas de la Iglesia Católica.
La figura de la portada que adorna la presente publicación, es la reproducción (en tamaño muy reducido) de un grabado en madera que ejecutó, a fines del siglo XV, el pintor Benedetto Bordone de Padua. La misma forma parte de un incunable, intitulado Regulae S. Benedicti, S. Basilii et S. Francisci a Joh. Francisco Brixiano collectae. Venetiis, Johannes (Emericus) de Spira imprensis Lucae Antonii de Giunta, 1500.