Sarmiento su influencia en Córdoba
Introducción
En el progreso de los pueblos, es la imagen del hombre con los atributos de su síntesis, materia y espíritu, lo que se proyecta para plasmar la grandeza de su porvenir. Y cuando esa imagen se encuentra simbolizada por la figura del gobernante que rige el pulso e insufla energía para propender a la felicidad de sus habitantes, siguiendo el recto camino de la prosperidad, estamos en presencia, entonces, del auténtico estadista. Un magistrado de esta naturaleza, nimbado con el halo de lo excepcional fue Sarmiento, cuya noble impaciencia para ver los primeros destellos del alba generada en la Organización Nacional, hizo que a los pocos meses, y aun antes de su presidencia, echará las bases de fundamentales creaciones. Sus generosas inquietudes y los vastos conocimientos del mundo exterior adquiridos en sus viajes y sus contactos con personajes de importancia en los principales ámbitos culturales, contribuyeron grandemente para volcar su siempre activa intelecualidad en favor del desarrollo argentino. Seguramente en sus años de exilio computó todo lo avanzado de las repúblicas vecinas comparando con el atraso de la nuestra, desangrada por luchas civiles que, además de impedir el bienestar general por falta de fomento a la producción, se vivía dentro de una desarticulada administración que sólo miraba la voluntad tendenciosa de nefastos personajes de espíritu mezquino. Pero también es cierto que una situación de esta naturaleza terminó por virtud del sólido ariete de la Constitución Nacional, aunque quedaran algunos resabios por restañar.