Entrega del Premio Hermann Burmeister 2006 a la Dra. Paula Posadas
En la oportunidad, la galardonada brindará la conferencia "Reflexiones en torno al presente de la biogeografía de la Biogeografía Histórica".
Resumen de la conferencia
La biogeografía puede definirse como la disciplina que estudia “la geografía de la vida”. En otras palabras, es el análisis de los patrones de distribución geográfica de los seres vivos. Sin embargo, esta definición oculta tras su aparente simpleza, la diversidad y complejidad del tema.
La geografía es el sustrato sobre el cual tiene lugar la historia de la vida, existiendo un ineludible vínculo entre la historia (tiempo) y el espacio. De hecho, no existen procesos biológicos que no estén ligados en modo esencial con el lugar y el tiempo en que ocurren u ocurrieron. Así, la diversidad biológica actual puede comprenderse como el resultado de la interacción de la vida con el espacio y el tiempo. Es por esto que el conocimiento biogeográfico ha jugado un papel fundamental en el estudio de la biodiversidad; de hecho la biogeografía ha estado en la base del descubrimiento de teorías biológicas mayores, como la teoría de la evolución.
Desde principios del siglo XIX se han distinguido dos líneas de investigación en la biogeografía interpretativa (aquella que estudia la causa de los patrones de distribución de los seres vivos). Estas dos líneas de investigación se conocen como Biogeografía Histórica y Biogeografía Ecológica. La Biogeografía Histórica estudia cómo los procesos evolutivos que ocurren a lo largo de miles o millones de años en una amplia escala geográfica han afectado los patrones de distribución de los seres vivos. Por su parte, la Biogeografía Ecológica se ocupa de cómo estos patrones han sido moldeados por procesos que ocurren en intervalos temporales más cortos y en escalas espaciales más locales. A pesar de la aparente dicotomía entre ambos enfoques, los procesos históricos y ecológicos están indisolublemente ligados, y su interacción es la responsale de la distribución geográfica (en la actualidad o en el pasado geológico) de los seres vivos.
Hoy, ante la crisis de la biodiversidad, la biogeografía debe jugar un papel central para establecer áreas prioritarias para la conservación de la diversidad biológica, proveer información sobre las distribuciones pasadas y presentes de los seres vivos, y guiar el desarrollo de las iniciativas de restauración ecológica. Para que la biogeografía pueda desempeñar su papel en la disminución de los efectos del cambio global en la biodiversidad, que afecta (y afectará) a la vida humana, es urgente que se desarrolle un marco conceptual que integre las visiones histórica y ecológica de esta disciplina.